De acuerdo al “Proyecto de la Integración Gasífera Regional del Mercosur más Chile”, esa vinculación es posible en la medida que se consolide la demanda y se desarrolle la infraestructura adecuada para
transportar el producto por caño.
En un escenario muy expansivo, los expertos de Olacde estiman inversiones necesarias por 18.000
millones de dólares para adaptar la infraestructura a las nuevas necesidades. Sin embargo, aclaran que puede haber avances muy importante aún sin esa situación óptima.
Esta es la situación que habilitaría para el shale local un nuevo mercado de exportación, adicional al que se conquiste con el gas natural licuado.
La producción de fertilizantes en la región es otro motor clave para generar demanda. El 92% de los
nitrogenados que se consumen en Sudamérica se importan y es razonable apostar a la producción propia para no depender del mercado internacional.
El gas es un insumo clave para la producción de amoníaco y aporta el hidrógeno necesario para
elaborar fertilizantes nitrogenados.
Con la dinamización de iniciativas industriales ligadas al gas y de los proyectos para mejorar la infraestructura, el "intercambio regional" total de gas podría estar entre 4 y 5 mil millones de dólares anuales (entre 70 y 80 mm3), con Argentina como una proveedora clave.
El desarrollo del nuevo gasoducto Tratayén- La Carlota que anunció Transportadora de Gas del Norte, sumada a la reversión del gasoducto norte, es un paso clave para evacuar el producto desde la Patagonia, arrimándolo a otros mercados como el chileno, brasileño o paraguayo.
Las cuencas con mayor perspectiva de crecimiento en la región son la Cuenca Neuquina y las Cuencas de Campos y Santos, en Presal.