Después de haber sugerido su intención de apartarse de la organización que integra desde hace seis décadas, finalmente EAU renunció a pertenecer a ese poderoso club de oferentes de hidrocarburos.
Una razón obvia de este apartamiento es ganar margen de maniobra para aumentar su producción y exportaciones sin estar sujeto a
acuerdos grupales que pueden restringir esas metas.
El pequeño país árabe es el tercer exportador de la OPEP, después de Arabia Saudita e Irak, y tiene planes para subir su producción hasta 5 millones de barriles día para abastecer a un mundo que demanda vorazmente.
El ministro de Energía de Emirato, Suhail Al Mazrouei, advirtió que el mundo necesitará más energía y citó entre los motores de la
demanda a la expansión de datos e inteligencia artificial.
En ese contexto, el país aspira a diseñar con libertad una estrategia comercial ajustada a sus intereses particulares, que también
incluyen la diversificación de su matriz energética, con espacio para renovables y energía nuclear.
Desde el punto de vista político se trata de una nación que manifestó más coincidencia con Estados Unidos e Israel en su confrontación con Irán que los otros países de la región.
Esta partida, que de hecho debilita al bloque productor en su papel de regulador internacional de precios, podría haber sido animada
por el gobierno de Donald Trump, que anhela neutralizar la influencia del cartel oriental.