Si finalmente se consolida un acuerdo político que permita abrir el estrecho de Ormuz y normalizar el flujo de hidrocarburos en Oriente Medio, el mundo tendrá un “importante excedente” de productos en el 2027, según estima la Agencia Internacional de Energía.
El vaticinio del organismo técnico autónomo, vinculado a la Ocde (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico) considera que la demanda mundial de petróleo aumentará en 2 millones de barriles diarios hasta alcanzar los 105,3 mb/día, suficientes para generar la oportunidad de reponer reservas agotadas o crear nuevas estratégicas pero generando una brecha respecto al repunte que tendrá la oferta, que posiblemente se anime con un aumento en el orden de los 8 millones diarios.
Ese desencuentro producirá un excedente de petróleo y gas, con el consiguiente impacto en los precios de esos productos.
El desempeño del mercado sólo es posible si finalmente se estabiliza un pacto de paz entre Estados Unidos, Israel e Irán que permita normalizar el flujo de hidrocarburos por el estratégico estrecho de Ormuz, por donde transita más del 20% de las exportaciones energéticas mundiales.
Pero según advierte la AIE, aún en caso de consolidarse el fin del conflicto bélico, la normalización no será inmediata y el corriente año terminará con números negativos de demanda y producción.
Las tareas de desminado en la zona y la necesidad de restablecer plenamente las condiciones de navegación todavía representan factores de incertidumbre para el comercio marítimo.
Para 2026, la entidad estima una caída de 3,9 millones de barriles diarios en la oferta mundial, ya que las pérdidas de producción en Medio Oriente superaría el crecimiento previsto en América.
La Agencia observa que la destrucción de consumo no se limita solo a las economías directamente afectadas por la guerra, sino que comenzó a extenderse hacia otras regiones y que no sólo afecta al crudo sino a sus derivados, cuyo consumo está en retroceso.