El trabajo fue encomendado a la consultora Alpha Energy, de Daniel Dreizzen, por la Cámara de Servicios Petroleros, que agrupa a un
importante núcleo de prestadoras de la industria.
La diferencia de 39% en detrimento de la producción local se explica en un 30% por la geología y performance, otro tanto por la carga impositiva y un 15% por los mayores costos laborales.
Según detalla ese estudio, la perforación y completación de un pozo promedio en la cuenca neuquina requiere una inversión estándar
de 13,8 millones de dólares contra 8,4 millones en territorio estadounidense.
Esa brecha en parte se explica por los impuestos como Ingresos Brutos, Ganancias, Impuestos a los Créditos y Débitos Bancarios o
Derechos a la importación que exigen precios locales un 12% mayores para compensar ese sobrecosto. De ahí que para los grandes
emprendimientos el alivio fiscal del Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones resulte clave.
Vaca Muerta tiene también mayores costos fijos --en principio, por una menor escala de la actividad--, más altos costos logísticos y financieros, una de las mayores dificultades para operar en el mercado local.
Respecto al personal, el informe sostiene que las plantillas argentinas son un 40% más voluminosas que las estadounidenses, lo que
sube el costo laboral, aunque el valor unitario salarial sea similar.
Esta situación resulta determinante a la hora de disputar inversiones para el desarrollo pleno de la cuenca local.
A favor, realizar un pozo en Vaca Muerta con performance de Permian resulta 12 días más rápido: 10 de perforación y 2 de completación. Se trata de una cuenca emergente contra otra que ya comenzó su fase de declinación.