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domingo 27 de septiembre de 2026
Se consolidan los desafíos en la ruta de la arena
La fragilidad de la infraestructura terrestre frente oxigenan otras alternativas de transporte, como el tren o el barco, pero todas necesitan tiempo de desarrollo.

La Confederación de empresarios de transporte de carga (CATAC) advirtió que el crecimiento de la actividad entre la localidad entrerriana Ibicuy y Neuquén “debe ir acompañado de inversiones y mejoras en la infraestructura, que permitan garantizar las condiciones
adecuadas de circulación, seguridad y eficiencia para los transportistas”.

Se trata de un corredor clave para la provisión de arenas indispensables para el fracking que requiere la producción de shale y que no
puede ser suplida íntegramente por otras opciones, como las de cercanías.

Según CATAC hay 4300 camiones dedicados al transporte de este insumo, cuyo número se prevé aumentará sostenidamente en los
últimos años.

Este requerimiento contrasta con las debilidades de la infraestructura disponible: de los casi 1500 kilómetros de recorrido sólo 100
corresponden a autovías. El resto presenta calzadas angostas, sin banquinas e importante nivel de deterioro.

Por la Ruta Nacional número 5 circulan cerca de 3000 camiones diarios con destino a Vaca Muerta y, durante 2025, por la estación de
peaje de Olivera pasaron 942.000 vehículos pesados, según datos de la entidad.

Esta situación refuerza la idea de que para garantizar el suministro fluido y acorde al crecimiento de la actividad urgen buscar otros
medios más eficientes, entre los que talla el ferrocarril.

Existen varios proyectos en etapa de evaluación para fortalecer la conexión de puertos patagónicos con el corazón de la cuenca
neuquina, pero sólo como tramos claves que tienen que complementarse con otros que liguen esas líneas ferroviarias con lugares
como la Mesopotamia, principal lugar de provisión de arena.

La línea Bahía Blanca -Neuquén (Zapala) corresponde a la concesión de Ferrosur, consorcio liderado por Loma Negra. La reformulación del contrato de concesión por un plazo mínimo de 30 años es una de las condiciones que reclama esa licenciataria para comprometer inversiones de envergadura, necesarias para adaptar el servicio a una carga que podría multiplicarse por 60 al final de la década.

La opción ferroviaria también podría incluir el tendido de nuevas líneas, como una que vincule el puerto de San Antonio Oeste con el
tendido hoy a cargo de Ferrosur.

El menú de soluciones al transporte también contempla el desarrollo de servicios fluviales que ayuden básicamente a la provisión de bienes para el desarrollo masivo de la cuenca.

El dilema es que cualquier alternativa requiere un tiempo de ejecución que no está acorde con la urgencia de la producción.

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