El dato surge de un estudio que el Instituto Argentino del Petróleo y el Gas (IAPG) realizó a pedido de la secretaría de Energía de la Nación para actualizar las estimaciones sobre la riqueza del subsuelo.
Según el análisis, los recursos técnicamente recuperables del país equivalen a 30.000 millones de barriles, prácticamente el doble que lo que consignó el cálculo anterior que fundaba estimaciones oficiales.
Este número implica una riqueza equivalente a casi 100 años de producción y a 250 años de producción de petróleo.
La actualización sobre la magnitud de la riqueza convencional y no convencional oficia de estímulo para seguir aumentando la
producción, cuyo ritmo es vertiginoso.
En junio Argentina volvió a marcar un récord de producción, acercándose al objetivo del millón de barriles diarios. De acuerdo a un informe elaborado por Regional Investment Consulting (RICSA), se anotaron 914.900 barriles día promedio, lo que implica un incremento
interanual del 17%.
El mayor incremento está en el segmento de no convencionales, que ya representa casi el 70% de la producción.
Con el estímulo de exportaciones crecientes y precios internos alineados con los internacionales, la producción tiene chances de
sostener ese derrotero ascendente.
La clave radica en aprovechar la ventana de oportunidad que genera un mundo con gran demanda de petróleo y productores tradicionales de crudo con dificultades por estar involucrados en conflictos bélicos o zonas condicionadas por alguna guerra, restricción que no afecta a la Argentina.
Adicionalmente, las inversiones locales tienen el estímulo del Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI), que acelera procesos garantizando reglas fiscales y cambiarias estables y menor presión fiscal.