El trabajo plantea la necesidad de invertir al menos 10.000 millones de dólares en la región para construir o amplia gasoductos que propicien la integración.
Esa nueva red permitiría aumentar la participación relativa del subcontinente en el mapa gasífero mundial, que a
fines del 2024 sólo representaba el 5% del stock.
Vaca Muerta “podría ser el motor de la integración energética regional” proveyendo el carburante que necesitan
otros países del continente.
Para monetizar las reservas, movilizar el capital público y privado y contar con mecanismos de financiación mixta y el apoyo de bancos multilaterales, es “esencial que los marcos jurídicos y las reglas del sector trasciendan los ciclos
políticos y los cambios de gobierno”.
Según el informe, esa nueva fase de expansión energética regional que tiene al gas como protagonista generará
beneficios económicos y ambientales.
Las entidades firmantes destacaron el rol que tiene el gas como combustible de transición para descarbonizar el
planeta, ya que es entre 28 y 42% menos noscivo que otros combustibles a sustituir como el diésel o el carbón.
Otro punto destacado es que en el sector del transporte pesado, el cambio hacia el Gas Natural Comprimido (GNC) y Gas Natural Licuado (GNL) ofrece una reducción de emisiones del 20%, presentándose como una solución
comercialmente disponible para avanzar en la descarbonización del sector.
La convención de ARPEL se realizó en Buenos Aires, un indicio de la importancia relativa que se asigna al desarrollo de los hidrocarburos locales en toda la región.